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Todo un cazador de pelo
Por Román Sanz Cobo
Artículo publicado en el mes de Enero de 1997 en la revista especializada Perros de Caza.

 

Indiscutiblemente, es la pasión que tiene el drahthaar hacia el pelo en general, en algunos ejemplares, excesiva, motivo por el cual algunos cazadores optan por no emplearlo para su caza y únicamente lo usan como perro de pluma, limitando las prestaciones que nos proporciona esta raza gracias a su polivalencia.

Es importante recordar que, en su país de origen, entre las pruebas obligatorias que se realizan se encuentra la VJP (Verbandjugenprüfung), donde se juzgan las aptitudes naturales del cachorro, tales como la habilidad de rastreo, donde se utilizan los rastros de conejo.

En la caza del roedor mencionado en espacios caracterizados por la abundancia de zarza, es conveniente utilizar, por lo menos, una pareja, a pesar que nosotros solemos cazar con cuatro, ya que un solo ejemplar tiene muy pocas posibilidades de conseguir expulsar al conejo de su medio, donde con facilidad conseguirá burlar al perro sin necesidad de salir de su espinoso refugio.

El drahthaar, primeramente buscará emanaciones del lepórido para después entrar en la zarza. Si no consiguiera encontrar ningún acceso a la misma, sin pensárselo dos veces, desfigurará su contorno empleando los dientes, si fuera preciso, tronchando ramas de un grosor considerable, igual que haría un panther alemán y una vez dentro se irá abriendo paso intentando extraer al conejo.

Dentro de la zarza es importantísimo seguir el recorrido del perro, ya que por su manto puede ser confundido con una pieza y en los disparos a tenazón que realizamos en la zarza debemos estar seguros que no se encuentra ningún perro en los alrededores, por lo que nos basaremos en la posición del perro para realizar el juicio.

La anterior tarea no está emparentada con la dificultad: conocer la posición del drahthaar es muy sencillo, gracias a la vigorosidad con que las remueve. En terreno abierto, para la liebre, o en monte bajo, para el caso del conejo, la capacidad del drahthaar para rastrear toma gran protagonismo, ya que sin su inestimable colaboración el cazador no podrá encontrar el encame del animal, indicado por el drahthaar a través de una escultural muestra, que con perros jóvenes, debido a su falta de experiencia, al ordenarles romperla, se llevará algún que otro desengaño, aunque siempre orgulloso por el trabajo de su perro, felicitándolo por ello y animándolo a continuar, ya que la muestra es a un caliente y no al conejo o a la liebre que instantes antes, al divisar al dúo perseguidor, se ha escabullido , dejando únicamente un rastro que posteriormente tomará con seguridad el drahthaar.

En definitiva, la versatilidad del drahthaar le permite ser un excelente auxiliar en las disitintas modalidades de caza, ya sea sobre pluma que sobre pelo.

Asimismo, dentro de la caza mayor, entrenado a mantenerse quieto, es un excelente auxiliar en el puesto. Siempre atento a cualquier síntoma de actividad venatoria, avisando al cazador mucho antes de que la res entre huyendo de la rehala, entre cuyos componentes puede verse algún que otro drahthaar. Tal vez no haya proliferado su empleo tanto en las rehalas debido a que su manto es fácil confundirlo con el de algún guarro y al número de bajas que se dan entre ellos a consecuencia de las navajas de algún berraco.