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Prueba de Cobro por Rastro de Caza de Pelo y Pluma
Por Román Sanz (publicado en drahthaar.info el 15 de Noviembre de 2011)

Cobro de Liebre Ningún cazador debería dejar caza herida en el campo o, por lo menos, hacer todo lo que este en su mano para que quede el menor número de piezas posible. Este mandamiento, en muchas situaciones, no seríamos capaces de cumplirlo sin la colaboración del perro. Pensemos, por ejemplo, en el caso de esa liebre tocada que se aleja complicando su posterior recuperación, en esa codorniz que es abatida y no somos capaces de localizar, aunque estemos prácticamente pisándola, porque no hemos cogido correctamente la referencia del pelotazo o porque no ha dejado plumas. Incluso los aficionados a las acuáticas amenudo ven como sus perros recuperan piezas heridas por otros cazadores, los cuales no han sido capaces de cobrar al no disponer de un perro adecuado o, en el peor de los casos, por ir sin perro.

En las distintas modalidades de caza que practicamos se exige al perro unas cualidades u otras para ser útil al cazador, porque no es lo mismo cazar perdices al salto en Toledo, polletas al salto en la Albufera, o patos a la espera. Sin embargo, todas comparten la necesidad de recuperar la pieza y en esto el DD obtiene muy buena nota, gracias a una selección centenaria orientada a preservar y mejorar esta cualidad, tan valorada a nivel mundial en la raza.

Al igual que ocurre en la evaluación del instinto de muestra, que se cuenta con la Prueba de Aptitudes Naturales, la Real Sociedad Canina de España pone a disposición de los aficionados una prueba específica, orientada a la evaluación de las prestaciones de los perros tras la acción del disparo, conocida como Prueba de Cobro por Rastro de Caza de Pelo y Pluma, por la que ha apostado el Club Español del Deutsch - Drahthaar, al exigirla como requisito para superar la prueba de Tierra y Agua, o la Asociación Española del Braco de Weimar que en el mes de septiembre, durante su segunda monográfica, ha celebrado una prueba de rastros con entidad propia, acontecimiento que podría verse como una demostración de intenciones en su apuesta por esta prueba.

A lo largo del resto del artículo se podrá ver que esta prueba se encuentra al alcance de cualquier perro de caza con un mínimo adiestramiento, al igual que ocurre con la PAN, y espero que sirva para que más gente se anime a presentar sus perros a esta prueba, al igual que han hecho en la Prueba de Aptitudes Naturales.

¿Qué se busca en esta prueba?

El artículo 3 del reglamento dice: "Lo que se pretende es un hallazgo rápido, voluntarioso e independiente, una recuperación veloz, un cobro feliz por parte del perro, sin más interferencias por parte del conductor. El trabajo de hallazgo de la pieza no se calificará como trabajo de rastro, éste trabajo se utiliza para valorar la voluntad de encontrar y cobrar y el placer en hacerlo. Es simplemente una forma de juzgar como el perro hace su trabajo, si tiene deseo de encontrar, y si por encima de todo le lleva la caza cobrada a su conductor.", en definitiva, lo que hace tu perro cuando vas de caza. No se está pidiendo nada más para pasar la prueba. Otra cosa es si queremos obtener la máxima calificación, donde ya entra en juego un adiestramiento más específico, pero para pasar la prueba, con perros experimentados en la caza, con "entrenar" un poco es suficiente, como haríamos en la Prueba de Aptitudes Naturales. En el caso de perros jóvenes el trabajo será algo mayor, al tener que simular situaciones para que el perro aprenda a hacer los rastros, pero tampoco es muy complicado. Gracias a las cualidades innatas del DD, los avances se verán en pocas sesiones.

¿Cómo son los rastros?

A la hora de preparar los rastros, por nuestra cuenta como durante la prueba, hay que tener en cuenta que el reglamento dice que los rastros de pluma (perdiz o faisán) deben tener un distancia equivalente a 150 pasos, mientras que los de pelo (conejo) deben de ser de 500 pasos. Los rastros nunca se han de realizar contra el viento para evitar que el perro reciba emanaciones por alto y se vea obligado a tener que seguir el rastro para localizar la pieza, y nunca pueden ser en línea recta, tiene que haber dos ángulos obtusos en el recorrido, el cual, se realizará en terrenos abiertos, semi-llanos, con vegetación y a ser posible frescos. Aunque esto es lo deseable, las circunstancias mandan y os podéis encontrar con otras condiciones, por lo que sería aconsejable preparar al perro en distintos escenarios.

Ejemplo de rastro artificial
Ejemplo de rastro de pluma

La pieza que se deje al final del rastro, para ser cobrada por el perro, en un principio no será con la que se haga el rastro. Si se quiere hacer uso de nuestro derecho para que se deje la pieza con la que se hizo el rastro, habrá que solicitarlo con anterioridad al juez principal de la prueba.

Durante la preparación del rastro hay que tener presente que el perro no puede ver como se realiza, por lo tanto lo tendremos también en cuenta cuando estemos entrenando con nuestro auxiliar. Lo ideal es que se simule lo máximo posible las circunstancias de una prueba de rastros, para que el perro esté familiarizado.

Ejecución del rastro

Drahthaar siguiendo el rastro

El juez nos indicará el punto de inicio del rastro y la dirección que ha tomado. En el inicio del rastro se habrá dejado algunas plumas o restos del pelo de la pieza, para simular el supuesto pelotazo. A partir de este momento el conductor puede colocar al perro sobre el rastro y acompañar al perro durante 20 metros, en el caso de un rastro de pluma, o 50 metros, en el caso de un rastro de pelo.

Aunque parezca irrelevante, el momento de la suelta del perro es importante para conseguir un rastro con mayores garantias de éxito. Acompañaremos al perro sujeto hasta que veamos que está sobre el rastro. No tengáis prisa de soltarle, tened presente el reglamento. Incluso si véis que el perro ha perdido el rastro y no lo retoma podéis ponerle de nuevo sobre el rastro hasta un máximo de dos ocasiones.

Otro aspecto a tener presente es como "soltamos" al perro. Hay que procurar no parar la inercia que lleva el perro y para ello se hace imprescindible contar con un mecanismo de liberación rápido que no obligue al perro a pararse, es decir, no podemos llevar atraillado al perro. Para esto hay correas preparadas para tal fin, las cuales sólo he visto en Alemania (esperemos verlas por España pronto), aunque en ocasiones el mecanismo no funciona bien del todo y genera un pequeño tirón al perro. También se puede utilizar la propia correa del perro o un cordel que soltamos de un extremo cuando queremos liberar al perro.

Una vez que el perro ha encontrado la pieza, si rehusa recoger la pieza será penalizado duramente, lo que impedira que supere la prueba. Si esto os sucediera en el primer rastro (por ejemplo el de pluma) y os dan la oportunidad, yo haría el segundo rastro para intentar que el perro se fuera con un buen sabor de boca y fuera cogiendo confianza. No veáis la prueba como un concurso, es otro día de adiestramiendo cuyos beneficios se verán en las futuras jornadas de caza.

También hay que hacer hincapié que el perro tiene que localizar la caza por el rastro y nunca por alto. En el caso de localizar la pieza por alto podría ser penalizado. Aunque parezca raro hay perros que no saben seguir el rastro dejado y tratan de encontrar la pieza a través de emanaciones por alto, buscando el viento.

Una vez que el perro vuelve con la pieza, por iniciativa propia, tendremos que esperar a que el perro llegue hasta nosotros. Si vemos que el perro está algo desorientado podremos llamarle de forma moderada y recoger la pieza que nos trae, momento en el que finaliza la prueba o apartado.

Tanto el rastro de pluma como el de pelo se puntuarán con 0 (insuficiente), 1 (regular), 2 (bueno), 3 (muy bueno) y 4 (excelente). En el caso del rastro de pluma hay que obtener un mínimo de 3 puntos para superarlo, mientras que el de pelo con 2 puntos se considera una calificación suficiente. Se podrán obtener 3 resultados:

  • Primera Categoría, siendo necesario obtener 4 puntos en el rastro de pluma y un mínimo de 3 puntos en el de pelo
  • Segunda Categoría, que se obtendrá con una calificación de 3 puntos en el rastro de pluma y hasta un mínimo de 2 puntos en el de pelo
  • No Apto, en el resto de supuestos

Algunos os estaréis preguntando el sentido de participar en esta prueba. Desde mi punto de vista principalmente porque al preparar al perro para la prueba le estamos preparando para cubrir una de sus facetas más importantes como auxiliar, además de poder compartir con nuestro perro más tiempo, que siempre es bueno para generar ese vínculo tan especial. Si a esto le añadimos que podemos participar (no competir) en las pruebas relacionadas con nuestra raza, mucho mejor.

Espero que el presente artículo sirva para animaros, a muchos de vosotros, a participar en esta prueba y poder de esta forma ver de nuevo a perros que pasaron por alguna Prueba de Aptitudes Naturales y que no han vuelto a presentarse, impidiendo ver el desarrollo de estos ejemplares. Recordad que estas pruebas tienen un único objetivo, que podamos seleccionar perros aptos para la caza. La competición es secundaria.

Sin los perros no hubiera sido posible
Sin los perros no hubiera sido posible